Sinew – Sin nada de nada

Hay un hueco dentro nuestro,
donde no hace ——(un lugar vacío) en donde nuestra alma solía estar,
escuchando su eco nos volvemos locos,
esa es la razón por la que le tratamos
desesperadamente deshacernos de él.
…..

¡Espera un momento!
tómate un respiro y pregúntate
a ti mismo por qué estamos aquí,
pregúntate a ti mismo qué somos,
somos victimas privilegiadas,
ricos pero sin valor,
gordos pero hambrientos,
entretenidos pero aburridos,
fuertes pero sin poder,
creando pero estando muertos,
conectados pero solitarios,
conocemos todo pero no entendemos nada.

Admiramos artefactos inútiles
pero estamos ciegos ante el milagro
que es la vida en si misma,
ciegos ante al ser humano frente a nosotros.

Nos hemos vuelto incapaces en pensar
otros términos que no sean los de
la máquina utopia,
la invención del progreso último.

La hostilidad de nuestro mundo
me golpea con la brutalidad de un tren de carga,
me muestra el desacuerdo de nuestra existencia
con una evidente claridad,
es todo una gran tragicomedia,
demasiado triste para reír,
demasiado irónica para llorar,
eliminamos el suelo cuando
hay personas muriendo de hambre,
destruimos culturas de mil años
en nombre de la diversidad.

¡Ignorantes! ¡No hay futuro!
Nuestras raíces se secan al sol
arrancadas como victimas del progreso,
todo eso hace difícil mantener la esperanza,
alimenta la necesidad en mí de cerrar los ojos
y hacer silencio para siempre,
sin cura, sin compasión, sin nada de nada.

Estoy sólo rogándole por mi mismo
a un dios que no puedo creer que exista.

Le ruego a un dios que no puedo creer que exista.

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La absenta hace que se acelere el corazón.

“Roma arde, dijo mientras se servía otra copa, y siguió hundido hasta las rodillas en un río de mujeres. Aquí llega, pensó ella, otra diatriba empapada en whisky sobre lo maravilloso que era todo en el pasado, sobre como nosotras, pobres almas perdidas, nacimos tarde para ver a los Stone o para esnifar coca como ellos en el Estudio 54. Parece que todos nos hemos perdido todo aquello por lo que merece la pena vivir. Y lo peor de todo era que ella estaba de acuerdo con él.

Aquí estamos, pensó ella, en la cima del mundo, en el límite de la civilización occidental, y todos nosotros estamos tan desesperados por sentir algo, cualquier cosa, que seguimos chocando unos contra otros y jodiéndonos el camino hasta el fin de los tiempos.”

 

Monólogo de Mia en no sé cual capítulo de Californication.

El hombre-masa, los malvados y los tontos

“…Pero al creerse con derecho a tener una opinión sobre el asunto sin previo esfuerzo para forjárselo, manifiestan su ejemplar pertenencia al modo absurdo de ser hombre que he llamado “masa rebelde”. Eso es precisamente tener obliterada, hermética, el alma. En este caso se trataría de hermetismo intelectual. La persona se encuentra en un repertorio de ideas dentro de sí. Decide contentarse con ellas y considerarse intelectualmente completa. Al no echar de menos nada de sí, se instala definitivamente en aquel repertorio. He ahí el mecanismo de la obliteración

El hombre-masa se siente perfecto. Un hombre de selección, para sentirse perfecto, necesita ser especialmente vanidoso, y la creencia en su perfección no está consustancialmente unida a él, ni es ingenua, sino que le llega de su vanidad y aun para él mismo tiene un carácter ficticio, imaginario y problemático. Por eso el vanidoso necesita de los demás, busca en ellos la confirmación de la idea que quiere tener de sí mismo. De suerte que ni aun en este caso morboso, ni aun “cegado” por la vanidad, consigue el hombre noble sentirse de verdad completo. En cambio, al hombre mediocre de nuestros días, al nuevo Adán, no se le ocurre dudar de su propia plenitud. Su confianza en sí es, como de Adán, paradisíaca. El hermetismo nato de su alma le impide lo que sería condición previa para descubrir su insuficiencia: compararse con otros seres. Compararse sería salir un rato de sí mismo y trasladarse al prójimo. Pero el alma mediocres es incapaz de transmigraciones — deporte supremo.

Nos encontramos pues, pues, con la misma diferencia que eternamente existe entre el tonto y perspicaz. Este se sorprende a si mismo siempre a dos de dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza. Como esos insectos que no hay manera de extraer fuera del orificio en que habitan, no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ser más sutiles. El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un tonto es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio, jamás…

No se trata de que el hombre-masa sea tonto. Por el contrario, el actual es más listo, tiene más capacidad intelectual que el de ninguna otra época. Pero esa capacidad no le siver de nada; en rigor, la vaga sensación de poseerla le sirve sólo para cerrarse más en sí y no usarla. De una vez para siempre consagra el surtido de tópicos, prejuicios, cabos de ideas o, simplemente, vocablos hueros que el azar ha amontonado en su interior, y con una audacia que sólo por la ingenuidad se explica, los impondrá dondequiera. Esto es lo que en el primer capítulo enunciaba yo como característico en nuestra época: no que el vulgar crea que es sobresaliente y no vulgar, sino que el vulgar proclame e imponga el derecho de la vulgaridad, o la vulgaridad como un derecho.”

 

Texto: extracto de “La rebelión de las masas” de José Ortega y Gasset.

Preguntas básicas de alguien que no entiende

¿Vieron cómo voy progresando? no insulté a nadie en el título de la entrada. Pero bueno, os cuento, me ha provocado hacerme una autoentrevista de lo más narcisista y Forever Alone a fin de explicar de manera por lo menos superficial que mierda me pasa por la mente la mayor parte del tiempo. Así que este será un post SERIO. Bueno, algo así. Por supuesto, las preguntas tienen una función figurativa: son las preguntas que cualquier imbécil ofendido con las anteriores entradas me haría.

Coño, ya llamé imbécil a alguien, ya que.

Idiota: Hola, Diego ¿qué tal? ¿cómo está la úlcera?

Diego: Pues bien, bien, todo bien. La úlcera está cómo siempre, ladilla de vez en cuando, pero soportable. Aunque lo último que me preocupa es que me están saliendo hemorroides.

Idiota: ¡Verga! ¿hemorroides? ¿y esa vaina?

Diego: Sí, bueno, qué se va hacer. Digamos que hay peores cosas por las cuales decir “coño, no me puedo sentar”

Idiota: ja ja, ¿siempre quedará eso, no?

Diego: Sí, y por lo menos tengo dos bolas y no tres. Hay que pensar siempre en positivo.

Idiota: ja ja, bueno, entonces, Diego, ¿odias a la humanidad de verdad?

Diego: ¿Tú eres idiota verdad?

Idiota: exactamente, ¿pero de pana la odias?

Diego: No. No la odio. Son términos que yo, en mi humor, tomo muy a la ligera. Si realmente los odiara no pudiera ni vivir entre ellos. ¿Tú podrías vivir con alguien que odias? ¿no, verdad? entonces ¿qué clase de pregunta es esa?

Idiota: Bueno, pero es que esa es la única guevonada de la que hablas. Que apestamos, que merecemos la muerte, y bla bla bla…

Diego: Lo he dicho, es sólo humor. No sé tú, pero yo encuentro más entretenido hablar de cosas así que de pandas, socialismos del siglo XXI, el amor de Cristo u otras ficciones sosas.

Idiota: Ah, bueno… pero es que pareciera que tomas a los demás demasiado en serio, que sufres por ellos…

Diego: Idiota, ¿tú manejas?

Idiota: Bueno, a veces…

Diego: Cuando lo haces… ¿nunca le rayas la madre a nadie?

Idiota: No joda, a cada rato… dígame esos viejitos coños de madre que…

Diego: Basta. Entonces es válido decir que tú también sufres por los demás…

Idiota: Claro que no. Es que…

Diego: Estoy aplicando tu criterio. Criticar no significa sufrir. Criticar es ver y tener una opinión, burla o cualquier visión al respecto de lo que se ve. Yo tampoco creo que por eso que hablamos se pueda decir que sufres por los demás, de la misma forma que yo tampoco lo hago por tener un blog donde escribo estupideces sobre las cosas que veo de los otros. Hay distintas maneras de expresarse y a mí me gusta esta; siempre he dejado en claro que no hablo en serio (por lo menos no totalmente) en las entradas. Aparte, opiniones cómo las que yo vierto aquí las puedes conseguir en cualquier parte. TODO el mundo critica, TODO el mundo se burla, se queja o tiene algo que decir respecto a los demás ya que todos creemos ser diferentes que los otros (cuando en realidad somos la misma vaina) y todos, absolutamente todos, decimos tener la razón en lo que creemos o pensamos. Yo lo único que hago es escribir sobre esas cosas en Internet, agregarle cuestiones que me den risa o me entretengan y subirlo a internet para pasar el rato. Hay gente que ve videitos de gatos bailando en youtube… yo escribo en esta mierda. Es simplemente eso. En lo que respecta a darle importancia a los otros, les doy la misma que todos, tú me puedes ver con cualquier clase de gente sin muchos problemas. A veces pienso que en realidad me importan más bien poco como son, qué hacen o cuales gustos tienen.

Idiota:  Bueno, no entiendo muy bien…

Diego: Idiota.

Idiota: Pero bueno, continuemos… ¿entonces no eres solitario y con baja autoestima?

Diego: Solitario soy en la medida de que no me gusta pasar todo el día hablando con alguien y quiero estar solo de vez en cuando.  La autoestima es un concepto abstracto con lo cual muchos psicólogos de pacotilla y escritores de libros de autoayuda (qué deberían llamarse “libros de obviedades moralistas”) se lucran. No me atreveré a decir que “la autoestima no existe” pero sí que se ha desvirtuado bastante. Si nos referimos a “autoestima” a esa sensación de comodidad, autovalía y plena seguridad en uno mismo que nos han vendido los medios, encontraremos que prácticamente nadie, pero nadie, tiene una “autoestima” alta. Es un concepto bastante idílico y es imposible que en un mundo competitivo, donde el sistema monetario obliga a que nos estemos peleando los unos con otros por posesiones materiales y la publicidad crea arquetipos “ideales” de cómo deben ser las personas, estas tengan una autoestima alta. Yo nunca he conocido alguien realmente así, todos en el fondo somos bastante inseguros respecto a ciertos aspectos de nuestro ser y tampoco tiene que ser una tragedia. La mayoría de la gente vive así y no representa gran cantidad de obstáculos. En ese sentido soy común.

Idiota: Sigo sin entender… pero me da curiosidad, ¿qué clase de gallo soy?

Diego: No sé. Búscate en la lista y selecciónate si te apetece. Yo no creo en esa vaina.

Idiota: Pero si lo escribiste tú

Diego: Es sólo una manera superficial y satírica de clasificar a la gente. Las verdaderas clasificaciones de personas están en los libros y se documentan según su desarrollo demográfico y otros factores, e incluso esas clasificaciones son bastante superfluas. Lo mío es ocio… y en sentido general, todos tenemos algo de gallo. A mí me gustó “el alquimista” de Pao pao Coelho. Aunque si me lo preguntas… yo creo que tú eres simplemente estúpido.

Idiota: ¿Y por qué el blog se llama “Abismo cínico”?

Diego: El término “Cinismo” tiene muchas connotaciones. Mientras que un “cínico” actual no es otra cosa que un mero hijo de puta, el cínico original, perteneciente a la Escuela Cínica Griega era un tipo de filósofo que despotricaba contra las superficialidades de la vida en sociedad, escogiendo un sistema de vida simple e independiente. El blog se llama “Abismo Cínico” porque cualquiera de las dos maneras de entender el concepto me causa gracia.

Idiota: Coño… y dime, ¿qué es lo peor que tiene el mundo?

Diego: Verga, hay tantas cosas: la iglesia católica y las religiones en general, las corporaciones que promueven guerras y destruyen el medio ambiente, los bancos internacionales que esclavizan a las sociedades, las políticas internacionales de USA, el reguetón… aunque sí me lo preguntan, creo que hay que evitar a toda costa que Piqué y Shakira tengan hijos. No quiero ni imaginar que saldría de la combinación de un jugador del FC Barcelona y el mayor referente mundial de la música de mierda.

Idiota: verga… ¿entonces Shakira es peor que Lady Gaga?

Diego: Mil veces. Lady Gaga es un Marilyn Manson versión pop: sabe hacer su vaina y bien o mal, siempre logra que hablen de ella. Todo lo referente a ella me desagrada bastante, pero es que Shakira se me hace directamente insoportable. Waka waka de mierda.

Idiota: …¿y Justin Bieber?

Diego: ¿Quién coño es ese?

Idiota: Ok, antes has hablado de USA… ¿les odias? ¿eres anti-imperialista y todo eso?

Diego: No es que les odie, yo sólo creo que USA en general es la sucursal del infierno en la tierra y los dueños de las trasnacionales gringas y sus gobernantes son demonios encarnados que pronto nos llevarán a la extinción. Pero no les odio. Digamos que no me gustan mucho.

Idiota: ¡Hippie de mierda, come flores, comunista…! ¡Chavista!

Diego: Sí, sí, llámame cómo quieras. Pero los sistemas económicos mundiales a día de hoy no son sostenibles. La mayoría de las economías nacionales son deficitarias y la mayor parte de las personas a nivel mundial sobrevive con menos de 2 dólares al día. Los recursos están en las manos de unos pocos mientras todo el resto se jode pa’ la mierda. Este sistema social está muriendo de la misma forma que en su momento murió el feudalismo. El capitalismo no es tanto una ideología cómo es realmente un proceso histórico, instaurado en momentos de nuestra historia donde la capacidad de aprovechamiento de los recursos naturales era muy pequeña y la tecnología mucho más precaria. Es tiempo de evolucionar, y no lo haremos a sistemas comunistas o socialistas que han fracasado miles de veces también… se debe gestar algo totalmente nuevo. Por otra parte, sí me vuelves a decir chavista me cago en tus putos muertos.

Idiota: ¿Y al final qué piensas de la humanidad verdaderamente?

Diego: Pienso que somos lo máximo. Tenemos un potencial arrechísimo que sólo sabremos explotar cuando entendamos que el materialismo, el egoismo, los prejuicios, las supersticiones y el miedo al cambio sólo producen atraso y muerte. Si lo tomamos desde el punto de vista meramente físico-científico, todos somos la misma cosa, la misma materia formada por elementos creados en los núcleos de las estrellas originadas a partir del Bing bang. Cuando verdaderamente comprendamos el alcance de estos conceptos es que podremos salir adelante.

Idiota: Bueno, ahí entendí más o menos… ¿entonces qué consejo darías a quienes lean esto?

Diego: Paja y dormir. A mí me funciona bastante bien.

Idiota: Ja ja, no en serio… ¿Alguna frase que te guste o te reconforte cuando te sientas mal?

Diego: “Más vale cien pájaros volando que un lechazo en la cara”, “…por lo menos no me llega la regla”, “El que coge feas coge más”… hay varias, casi todas con connotaciones sexuales y de pésimo gusto. Aunque como lei en un tweet hace unos días: cuando te sientas triste, reconforta imaginarte a Messi intentando leer un libro.

Idiota: Madridista de mierda. Ya me ladillé, muchas gracias por la entrevista.

Diego: De nada. Y experimenta el amor incondicional:

Idiota: Lo tomaré en cuenta. Bueno, gracias de nuevo… y cuídate esa hemorroides.

Clasificaciones sociales (I): El gallo

La primera imagen que me salió en google

Hola amiguitos :) mi nombre es Diego Acosta y en esta oportunidad seré su instructor a medida que repasaremos esta guia de conceptos que nos permitirá establecer interesantes clasificaciones entre los aventurados individuos que nos rodean dia a dia :) Sí, esos calvos hijos de puta que nos raspan un examen porque quieren, nos chocan en un semáforo, nos atracan o sencillamente se sientan a nuestro lado en el bus, ignorando totalmente que cargan un violín de los mil demonios. Sí, esos infraseres que en definitiva nos joden la vida :)

Todo este estudio se realizó sosteniendose en una metódica base de analisis (lo que me salió del guevo) :) dicho esto, comencemos:

El gallo

Gallo 1: el busca pleitos, chabacano, miraloarrechoquesoy (Gallinux complejus tukkys) Nivel de detestabilidad: lástima.

“Háblameeee ¿queloqué?, dame el blasberry”

Se dice de todo aquel individuo (también enmarca a mujeres, pero son minoría) que basan su autoestima en intentar ser más chabacano, cafre y obtuso que los demás. Se suelen “picar” fácilmente, son molestos, inseguros, envidiosos y no pierden tiempo en insultar a los otros o “buscar peos”. Les molesta el ingenio ajeno, son prácticamente inmunes a la comprensión del sarcasmo, respondones y predecibles. No tienen ninguna regla ética fuera de lo común, y además, muchos son moralmente hipócritas. Suelen poseer un nivel cultural bastante mediocre y ser amantes del reguetón. Su concepto de diversión se basa única y exclusivamente en la ingesta de alcohol y la búsqueda de especímenes femeninos acordes a su nivel intelectual. Disfrutan en sobremanera discutir sobre automoviles o deportes, aunque no cuenten con conocimientos distinguidos sobre dichos temas. Son propensos a la violencia y “ofrecer coñazos” como método de afirmación de  superioridad. Cuando pertenecen a estratos sociales medianos, se mantienen como individuos sin nada en especial, potencialmente útiles en caso de que sientan simpatía por ti o que por lo menos no te vean como un peligro para su orgullo. Cuando, por el contrario son pobres, se convierten en tukkys. Si son ricos evolucionan al siguiente estadio gallístico:

Gallo 2: el rico tonto, miraquecarrotanarrechotengo, mecompreelnuevoblackberry y yomecogiaesatipa (Gallinux infraserux maximus) nivel de detestabilidad: imbécil sin remedio, ejecución inmediata.

“Marico, esa caraja me está pistoneando, me dio su pin y todo guevón”

Junto al gallo 1 y el gallo 3, son la clase de gallos más comunes en nuestro país. Amantes insaciables de las discotecas y los bienes materiales, su vida se basa en la búsqueda por ser considerado el carajo más de pinga del mundo. Seguidores de marcas, consumidores de farándula y habladores de paja por excelencia. Suelen ser los  gallos más solicitados por el género femenino entre las sociedades gallísticas, por obvias razones. Sus gustos musicales, literarios o culturales suelen ser ínfimos y variables. Dependen de lo que dicte la moda del momento, por lo tanto a dia de hoy son fieles fanáticos del reguetón o las canciones de Luis Fonsi. Por ser ricos, nunca han afrontado ciertas realidades sociales, lo cual los hace más pasivos que los gallos 1, pero tienen bastantes problemas por “jevas”. “Tunean” sus carros como método infalible para presumir de estatus social y estilístico. Las gallas dentro de este conjunto suelen ser unas pretenciosas de mierda, cuando no putas directamente. Si no son rubias oxigenadas o naturales, son rubias de espíritu. Dentro de este tipo de gallo existen dos variaciónes: el gallo 2.1 o sifrinux de monte. Quienes sin ser ricos, en todo lo demás actúan como el gallo 2 (nivel de detestabilidad: asco) y el gallo 2.2 o ricus pendejux los cuales mantienen poderío económico pero se comportan como el gallo 3:

Gallo 3: el buscador de aceptación (Gallinux nulox) nivel de detestabilidad: indiferencia total, a veces, como mucho rozando con la lástima e incluso la simpatía.

“Jejeje, ¡con los panas!”

Es el tipo de gallo más común tanto en hombres como en mujeres. Sus especimenes se caracterizan por admirar o envidiar al gallo nº 2 ó por lo menos querer comportarse como el gallo nº 2.1. Sus vidas y personalidades transcurren dentro de la calma de la mediocridad absoluta. Personas totalmente genéricas y sin mucho que contar, nunca tienen opiniones autenticamente propias y no dicen una palabra más alta que la otra. De nivel cultural típico… compradores de libros de Paulo Coelho.  Mayoritariamente religiosas y aburridas hasta el obstinamiento. Algunos, no obstante, presentan ciertos indicios de personalidad que los hace entrañables. Si se vuelven ricos, se convierten mayoritariamente en gallos 2 o los que no, en gallos 2.2.

Gallo (a) 4: la puta de mierda (Gallinux maldita perrax) nivel de detestabilidad: infinito; fuego purificador, hoguera, cámara de gas, tiro en la frente, castración química.

Todos sabemos como son.

Gallo 5: el moralista lavidaesbella (Gallinux gurús de pacotillax) nivel de detestabilidad: coño, que ladilla contigo pana.

“Amar no es sufrir, y tenemos el derecho a ser felices.

Es un gallo 3 pero corrupto a niveles insospechados y escalofriantes. Creen tener un sistema de valores y ética de altísimo nivel cuando no son más que unos borregos apendejados por el “qué dirán”. Inseguros de si mismos pero egocéntricos a tope, piensan estar en la cúspide del pensamiento humano tan sólo por ser decididamente optimistas y moralistas llenos de frases y pensamientos totalmente clichés. Adoran a Paulo Coelho y son compradores empedernidos de libros de autoayuda, de metafísica, creen en el horóscopo, el secreto y cualquier pseudociencia esotérica que creen pueden ayudarles a sobrevivir contra este equilibro de casualidad y causalidad que es la vida humana. Muy religiosos y conservadores.

Gallo 6: el incomprendido, dejenmequieto, yosoydiferente, soyoscuroydepresivo (Gallinux gothicox) nivel de detestabilidad: lástima burlona.

“y entonces el silencio ruidoso cayó sobre la noche oscura…”

Otra variación del gallo 3, pero con cierta cultura general que los impulsa a buscar aceptación en círculos minoritarios. Intentan desesperadamente alejarse de los arquetipos del gallo 3 aferrándose a cualquier cantidad de etiquetas o “sub-culturas” como los emos, los góticos, los metaleros o demás criaturas. Su apariencia sugiere distinción pero es una mera fachada. Infraseres típicos y ridículos, muchas de las mujeres que integran este renglón gallístico ni siquiera están buenas xD

Gallo 7: el adicto a internet (Gallinux pseudo hipsterx) nivel de detestabilidad: risas.

– ¿Ay, pero qué es eso?

-Sí, demasiado WTF?

Individuos que basan toda la formación de su personalidad en lo que ven por internet. Si los pusieran a elegir entre su órgano genital o su cuenta de twitter elegirían lo segundo. Pululan obsesivamente en todas las redes sociales posibles, tratando de que su vida virtual opaque a su vida real y pretendiendo tener alguna clase de talento (como la “fotografía”), cuando lo único que realmente tienen es acceso a internet y computadora.

Gallo 8: cinismo – sarcasmo – odio al mundo – úlceras – superioridad (Gallinux Diegus) nivel de detestabilidad: el peor de todos. Se sugiere el suicidio.

“Jeje, hola. Los odio”

La ingenuidad reveladora de sentirse aludido

¿Por qué, coño, por que? ¿por qué tienen que ser tan imbéciles?

“Modesto, aplicado, benévolo, moderado: ¿así queréis al hombre,
al hombre bueno? Pues a mí esto sólo me parece el ideal del esclavo,
del esclavo del porvenir.” Nietzsche.

Retomando la plena autoría de los contenidos presentados en este, vuestro indispensable blog, y como respuesta al soberano éxito que fue la anterior entrada (tan profunda, que ni mi puta madre la entendió) he decidido entrar a una de esas cavilaciones que me hacen pensar que dentro de mi (MUY dentro de mí) (Es decir, al fondo… muuuuuuy al fondo, casi imperceptible) existe un pequeño Nietzsche. Claro, si Nietzsche hubiera sido un adolescente moderno de 19 años cuyo principal hobbie es dormir y revisar el puto tumblr, diciendo “Los memes son una estupidez” pero sin dejar de verlos ni por un instante.

Pero es que verán, amigos míos, yo por lo general soy una persona bastante pacífica. Cualquier entusiasta de los gatos podría pasar una noche entera hablando de ellos conmigo y yo haría, cómo máximo, 10 chistes sexuales de mal gusto. Nada más; no soy tan malo… me gustan los gatos, son simpáticos e interesados. Casi como cualquier mujer, así que tengo tres.  Soy un forever alone. Pero pana. Y por supuesto que tengo defectos, tengo muchísimos, pero me encanta burlarme de ellos. Los espejos, para mí, son la principal fuente de comedia en mi vida. Yo no tengo dvds piratas de Er conde del guacharo, yo tengo espejos y amigos lo suficientemente fijones, burlones y estúpidos como para mantenerme dentro de una realidad llena de risas, arcoiris y unicornios.

Por ende, no suelo ser una persona grosera, por lo menos no voluntariamente, e incluso, cuando insulto, lo hago de una manera sutil (“¡cállate la boca pendejo infraser de mierda!”) pero me cuesta llegar a ese punto. Y todo este rodeo autocomplaciente precede mi siguiente percepción: mientras menos sentido del humor posees, más idiota eres. Y yo, bueno, tengo un imán para los idiotas que no saben entender mi humor.

Cuando digo que soy mejor, más inteligente, culto,  interesante, bien dotado o madridista no lo hago para presumir. Lo digo en sentido de sugerencia irónica, como parte de algún chiste o jocosidad propia de una conversación informal. Yo he dicho que soy superior tantas veces como he dicho que soy un imbécil. Concluir que todos somos buenos y malos en ciertos aspectos y que nadie es perfecto sería una obviedad necia estupidamente moralista, pero totalmente cierta. Aunque claro, nadie se molesta cuando me describo como un grandísimo subnormal… pero apenas dejo relucir un poco de soberbia, muchas veces fingida, se desgarran farisaicamente las vestiduras y me acusan de tener un modo de pensar ridículo ¡e incluso sugieren que me suicide!; qué espantoso, me rompen el corazón. Irónico resulta cuando muchas de esas personas que dicen detestar mis razonamientos son las que en algún momento me han alabado por mi personalidad. Y es que al final, quienes pueden delimitar mis características (o quienes se molestan en hacerlo) son los que me conocen, no yo mismo. Yo puedo tener cierta comprensión de mi como persona, pero frente a los círculos sociales quienes hablan por mí son los demas; podrán decir: “Diego es un idiota” o “Diego es sabio” o “Diego se parece a Mourinho” y entre ellos, los que se fijan, son los que nacen esas consideraciones. Dicho esto, algo resulta definitivo: al final, quienes me critican y quienes no, son los que terminan aceptando que poseo ciertas cualidades. Terminan reconociendo lo que soy. El puto amo. Son los demás quienes terminan aceptando, más allá de cualquier chiste barato, que soy una persona que por lo menos la piensa un poquito.

Así que quienes simplemente buscan insultarme, buscarme pelea o sugerirme que acabe con mi vida por razones tan necias como mi mero sentido del humor son sólo tontos que escupen hacia arriba. Una gran verdad es que si te irrita una persona que se exhalta como la vaina más cojonuda del puto universo, critique a los demás, o simplemente muestre cualquier gama de conocimientos, es bastante probable que ese individuo tenga un complejo de superioridad bastante insano, pero tú, el que te molestas por ello, tú tienes un complejo de inferioridad fuera de toda duda. Probablemente el otro esté jugando, o se esté colocando una máscara encima, pero tú te ves descubierto por tu sincera indignación. Te sientes aludido. Perdiste.

“A vaaaainaaaaa mariquito, ¿te picaste?” Nietzsche.