Quiero ser el chico de la sonrisita

Transcripción de una irrisoria conversación:

– Diego, pasa para preguntarte algo

– Ajá, ¿Qué pasó?

– Desde hace tiempo me han venido diciendo que escribes muchas guevonadas en el facebook, y que hablas de una manera… como si no tuvieras estudios, como si fueras un amargado, como si no tuvieras amigos y lo odiaras todo. ¿Qué pasa con eso?

– Es mi humor, papá

– Yo sé que tu te la tiras de sarcástico, pero parecieras un infeliz, yo lo he visto

– Es mi humor papá, la mayoría son sólo chistes, muchas veces no hablo en serio, es sólo mi forma de ser

– Coño, pero me preocupa. Pareciera que no tuvieras cultura. Ahora me contaron que y que escribes unas vainas de Acarigua…

– Despreocúpate, es mi sentido del humor y no puedo hacer nada

– Ok

– Ok

Así se resumió la conversación que sabría que en algún momento iba a tener con el viejo. A mi papá lo considero inteligente, y no puedo culparlo por sorprenderse de la cantidad de paja que hablo, pero la verdad, no es gran cosa. La gente que me rodea está tan acostumbrada al humor estúpido que se ve en TV, a las ideas inofensivas de los jóvenes de mi generación y la cantidad de pseudovalores de pacotilla que se enseñan para no oler ni heder, que a la mínima que aparezca alguien (tanarrechounicointeligenteyespecial) como yo, se escandalizan. Lo irónico del asunto es que no puedo mostrar inconformidad con donde vivo, no puedo estar en desacuerdo con creencias masivamente aceptadas ni mucho menos burlarme de las tonterías excretadas por las mentes de la gente con las que comparto oxígeno…

Pero en lo que comienzo a hacer chistes de temas tan profundos e intelectuales como guevos, vaginas, borracheras, carros, jevas y Chávez, causo sensación.

“Je ,je, je Diego, que ocurrencias, je, je, je”

Deprimente.

Así que como mi manera de expresarme (me la tiro de sarcástico, je) y las ideas que tengo son altamente nocivas y me hacen ver como una persona llena de odio, falta de amor y de baja categoría (je), tomaré una medida trascendental en mi vida:

Me cambiaré el nombre a “Alan”.

Mi nuevo modelo a seguir


Al carajo con Maynard, Diógenes de Sinope, Bill Hicks, George Carlin, Groucho Marx, Oscar Wilde, Woody Allen, Palahniuk y cualquier otro patán mal hablado con una cultura profunda que me haya podido influenciar de alguna manera. Nietzsche puede meterse su Übermensch por el culo. Al carajo con ellos, ahora quiero comprar mis chemises rosadas, mis pantalones tubitos, mi correa blanca, mis zapatitos converse multicolores y mi gelatina moco (semen, baba, o lo que sea) de gorila para el cabello. Ahora en adelante dejaré de decir groserías, iré a la vaina aquella de la divina pastora todos los años, colgaré frases sacadas de aquí como estado en feisbuk, cerraré más el pico, tendré más vicios, gastaré más dinero en vanalidades (me compraré un blackberry, SÍ), trataré a mi novia con indiferencia y como un pedazo de carne sustituible, iré a discotecas, aprenderé a bailar reguetón (¿Cuantas neuronas tendría que quemar para ello? han de ser muchas, pero con ver algún programa de TV Venezolano me bastará) e iré a cada fiesta Black and white, Yellow and Orange, Shit and blood que a los pajúos aquellos se les ocurra para vaciarme los bolsillos. Sí, puede que incluso me deje llevar por la nueva ilusión de cada adolescente de este pueblo (ser modelo) y contacte a alguna agencia de modelaje a ver si me consigue trabajo en un desfile, o por lo menos en una peli porno, ¡Quién sabe!. Por si fuera poco, también puede que comience a disfrutar de Don Paco nuevamente, si sentir ninguna clase de nostalgia por la época en que era un lugar diferente, con gente distinta y con música realmente buena (o con música, por lo menos).

Sólo así, siguiendo el estereotipo del adolescente venezolano común, sin tener la mínima idea de lo que es plantear un razonamiento propio que se salga de los estándares (por el mero hecho de que me da la gana que se salga de lo tradicional) es que podré mostrar y demostrar la verdadera cultura que tengo y la clase educada de persona que soy. ¿Para qué ser Diego Acosta?, mejor busco ser como el vecino de al lado, mejor adapto mis conceptos de valores, ética y moral a lo que LOS DEMÁS quieren que sea. Porque en este pueblo (país, mundo, es irrelevante) da igual de donde salen tus pensamientos (si de tu mente, o de los cojones de tu amigo tonto), lo importante es cuanta gente está de acuerdo contigo y cuanta gente NO incomodas.

Es decir, para que tus creencias puedan considerarse por lo menos respetables, no tienen que ser fudamentadas, lógicas, ni nada de eso… lo que importa es que no se salgan de lo común.

HAsI q aOra mIZ postZ n ZtE VloaaG zErAn REdaCtadOZ En EztE EZtilOOOX.

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Un pensamiento en “Quiero ser el chico de la sonrisita

  1. es simple, si a un adulto no le gusta tu comportamiento siempre dirá webonadas, ellos no entienden nuestro sentido del humor y no toleran que uno pueda ser mas inteligente siendo 2 veces mas jóvenes…

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