“La felicidad es un ejercicio de cinismo…”

“-Yo, Satán -susurró
-Me has llamado y aquí estoy.
Y quién mejor que yo. Quién mejor que yo para auxiliarte, pobre Gaspar.
Ay, pobre Gaspar, pero ¿qué quieres?, ¿qué quieres?
¿la salvación?
No hay salvación, claro que no hay salvación.
Pobre Gaspar, no veas donde no hay

Compadéceme, viejo, que yo también sufro lo mío.
Compadéceme, compadéceme.

Intento comprender, Gaspar, lo intento de veras, intento comprender la mente de Dios, e intento también que los demás comprendan, pero nadie comprende, claro, nadie tiene interés en comprender, prefieren justamente eso: no comprender, porque si comprendieran, ay, pobre Gaspar, si comprendieran… Si comprendieran entrarían en estados epilépticos y entrarían también en las iglesias para tirotear los cristos de madera, los cristos de bronce, los cristos de plata y los cristos de oro; porque si comprendieran ya no se molestarían en escuchar al Viejo, es más, porque si comprendiera lo arrojarían al Tíbet, desnudo o no, pero lo arrojarían, y arrojarían la tiara y las hostias y los cristos y las estatuas de los papas y los cuadros de mierda que glorifican y pontifican el timo. Lo más extraordinario de todo, querido Gaspar, es que son los míseros, los idiotas, los ingenuos, los humillados, los enfermos, las razas inferiores y desfavorecidas, los torturados por sus propias acciones, y los ancianos abandonados por su progenie, como tu propia madre, son ésos y no otros a los que el culo se les hace agua cuando ven al Papa, y lo más extraordinario de lo más extaordinario es que los argumentos y las razones no convencen a nadie, porque todos ésos tienen lo que se llama fe, o sea, que los ojitos les hacen chiribitas cuando el Viejo sale todo ceremonioso con las telas más exquisitas y drogado con la farmacopea más sofisticada del mundo a leer las palabras ininteligibles que otros han escrito, pero el Viejo que no es un viejo cualquiera sino que es el Viejo, el Viejo que representa a todos los viejos del mundo, a todos los putrefactos, a los que detesto, porque yo soy joven, porque el diablo tiene eso, pese a los pintores pagados por el Vaticano, el diablo es joven y hermoso, y así la estafa está servida, y el orden y el bien internacionales apuntalados con los mismísimos clavos de Cristo, que eso es lo que tienen los clavos de Cristo, que han resultado ser los más perdurables de todos los clavos que nunca se forjaron en este mundo, y por todo eso yo estoy jodido, jodido de que mis naturales aliados, toda la caterva de explotados, hambrientos y piojosos del mundo -mis naturales aliados, repito-, se pongan de su parte, y ya puede llegar alguno de mis compadres, un profesor universitario de ética adicto al sexo, por ejemplo, que eso es lo que tiene el ejercicio de la filosofía, que lo vuelve a uno indomable en la cuestión sexual, porque se da cuenta apenas investigue un poco el asunto que no hay más que eso, que el sexo es el cielo y el cielo es más breve que la vida, y llega el profesor de ética, te decía pero no de cualquier modo, sino con sus tan impagables como implacables argumentaciones filosóficas de cómo se organiza y sostiene la puta cosa -es decir, a través de la mentira sistemática, que funciona gracias a la fe, bueno, a las supersticiones inoculadas durante la infancia, por ser más precisos-, y llega el profesor, decíamos, con sus análisis diabólicos de la existencia del mal en el mundo, y nadie le hace caso, porque los argumentos  y la razón, que son las virtudes de mis servidores, nada pueden contra la fe, el papanatismo y la estupidez de los pobres de espíritu, esos pobres de espíritu que gimen y lloran y sangran en la mismísima cruz de Cristo mientras yo desfallezco de angustia rodeado de mil y un placeres.

No hay salvación. No hay salvación para nadie desde que concebí la tentación y el deseo, esa maquinaria perfectamente diseñada para producir desdicha. Y por si no fuera poco alumbré la codicia, y esa codicia y ese de deseo que engrandece vuestros egos destruye cualquier posibilidad de que los afortunados lo sean sino a ratos. Sé bien lo que me digo, vaya si lo sé. Porque incluso hasta la sed de Dios forma parte de la codicia, del deseo y la egolatría. Cagarrutas de paloma, sí, como tantas veces te recuerda tu prior, Cosme, otro de mis servidores sin él saberlo, pero cagarrutas fosforecentes, Gaspar, sois cagarrutas fosforecentes que quieren alzar el vuelo, despegarse de la tierra y volar lejos, fuera de este mundo. Ah, todas esas cagarrutas de paloma haciendo meditación, duchándose con agua fria, comiendo verduras, rezando a Dios Padre, creando belleza mediante sonidos o palabras, siempre sedientos de amor, sedientos de lo absoluto en un mundo frágil y perecedero, en un mundo de corruptelas, desamores, podredumbres, miserias, guerras, enfermedades y muertes incesantes. Y cuando tras muchos esfuerzos y luchas sin tregua llegáis al País de la Felicidad, al País de la Pura Satisfacción, de la Pura Dicha, ¿qué os espera?, ¿que es lo que os tengo preparado?; el aburrimiento, fray Gaspar, el aburrimiento sazonado con la basura del recuerdo, ese tesoro que tanto os empobrece. La felicidad, en el fondo, es una cuestión de valentía e inconsciencia. La felicidad es un ejercicio de cinismo, Gaspar. La humanidad se divide en dos: los que se equivocan de camino y los que viven en la fantasía de estar en algún camino, todos inciertos, menos el de la nada. ¿No ves los letreros que he puesto a lo largo del camino?

No hay salida.
No hay salvación.
Nada eres.
Nata soy.”

Extracto de “Nata soy”, de Antonio Álamo.

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3 pensamientos en ““La felicidad es un ejercicio de cinismo…”

  1. En conclusión: Para usted, el humano no debería existir… No veo ningún ninguna buena critica.

    Ahora bien, me da un poco de lástima, al parecer tienes al auto estima bastante baja, eres alguien solitario y también estúpido, porque eres humano, a menos que seas alien, naciste de dos humanos, tu familia es humana, y lo que tienes y eres proviene de… ¿Humanos?. En fin, tanto la gente que critica, y la gente como usted, es detestable… Pronto alguien lo bajara de su nube, y debería interesarse por cosas mas importante que por lo que hace la gente, ellos al menos están felices y usted no existe para ellos… Y si, cuidado con las ulceras, seria tonto que muriera de sufrimiento causado por las personas que tanto critica, hasta parece que las admirara de tanto que les dedica tiempo.

    • Yo no sé que tengo que hacer para que la gente entienda que en este blog nada ha de tomarse de manera literal. Lo he explicado de las mil maneras y se siguen ofendiendo, cuando está claro que todo es una exageración y una burla. En fin, gracias por tu comentario.

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